viernes, 21 de noviembre de 2014

NANOOK ANALIZANDO UNA GRAN PELICULA

Nanook, el esquimal es un viaje a un mundo desconocido. El protagonista vive junto a su familia en un sitio inhóspito, en donde el objetivo del día a día es sobrevivir. Cosa nada fácil, dadas las condiciones. Desde luchar mano a mano con una foca salvaje para obtener un poco de carne, hasta armar con sus propias manos un condenadísimo iglú para pasar la noche, este grupo de esquimales debe vérselas con un entorno que parece armado en contra suya. Y sin embargo, es al mismo tiempo el que le brinda todo lo necesario para poder seguir adelante, en una relación hombre-naturaleza que hoy está reducida a un puñado de personas a lo largo del globo.
La duda entra en juego desde las primeras imágenes, en donde las acciones parecen más bien coreografiadas que encontradas por casualidad. La familia entera saliendo de una pequeña embarcación cual auto de payasos, la sospechosa toma desde un supuesto interior de iglú, mucho más grande desde adentro que lo que hemos visto desde afuera.

Y ni hablar de lo exhaustivo que sería visionar horas y horas de material en donde nada sucediera. La cámara siempre elige qué y cómo, y aquí se trata de ver si lo elegido entretiene, enseña y guarda relación con lo real, más que si Nanook estaba o no cazando de verdad en el plano.

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